miércoles, 8 de septiembre de 2010

Miércoles


Lluvia en París. Se termina el verano. Decidí dar una vuelta por el barrio y después aprovechar la tarde gris y lluviosa para quedarme adentro. ¿Dormirán la siesta los parisinos? No creo...

martes, 7 de septiembre de 2010

Martes
















Ayer me enteré de que hoy, martes, iba a haber una huelga en contra de una reforma a las jubilaciones que intenta hacer el gobierno de Zarkozy; decidí incorporar a mi caminata un poco de participación activa en la política francesa.

Caminé durante horas y horas y horas; estoy agotada. Hice un paseo hermoso por el 10°, por los canales de Saint Martin, previo paso por el barrio africano (descubrí una calle que se llama Tombuctú) y a las cuatro de la tarde me incorporé a la marcha. Me resultó muy pintoresca, muchos colores, muchas voces risueñas diciendo cosas que no entendía... Un París distinto.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Lunes




Hoy decidí caminar un poco menos de lo que camino habitualmente, por eso tomé un bus hasta Saint Germain Des Prés; me di cuenta, una vez allí, que ya conocía el lugar por haber estado con Carlos. Es una sensación extraña reconocer un lugar que, por otro lado, resulta tan ajeno...


Estuve en la iglesia (la más antigua de París) y di una vuelta por el barrio. También estuve en Saint Sulpice. Después me volví al barrio y me quedé acá; me fui a seguir las aventuras de Wallander a un barcito (el que aparece en la película Amelie); debo haber salido retratada en por lo menos veinte fotos; por supuesto, no era yo la que le interesaba a japoneses, rusos o italianos: era el bar.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Domingo en París







Hoy me desperté temprano y salí a buscar un lugar en el 17 donde hay algo llamado "Cité de Fleurs"; resultó ser un pasaje muy bonito con casas, que tienen, cada una, un hermoso jardín. Es uno más de los lugares sorprendentes que tiene esta ciudad; de golpe, sin previo aviso, se despliega una calle con casas preciosas (algunas muy bien cuidadas, pero otras bastante abandonadas), jardines, árboles, pájaros, silencio...
También pasé por el mercado del barrio de Batignolles. Muy colorido y animado; mucha gente que camina relajada, con su baguette debajo del brazo, saludando a los vecinos. Hay un clima bien pueblerino.
Me encantaría tener amigos aquí (los mismos que tengo allá). Es un lugar ideal para encontrarse a tomar un café y quedarse en la vereda charlando un rato.

A la tarde fui a ver la puesta del sol sobre el Sena. Caminé kilómetros y kilómetros por la orilla del río hasta llegar a la Isla de la Cité. Allí, detrás del Palacio de Justicia hay una placita preciosa donde la gente juega a algo parecido a las bochas. Va foto de plaza.

sábado, 4 de septiembre de 2010

París verde







Me sorprende lo verde que es París.



Por un lado, los edificios son bajos; no hay torres gigantescas, ni edificios de muchos pisos. El cielo se puede ver enorme, se ven los atardeceres; la puesta de sol sobre el Sena es un espectáculo.



Además, está lleno de rinconcitos con pequeñas placitas verdes, donde hay yuyos y plantas silvestres.


Esta foto, por ejemplo, la tomé cerca de donde está mi departamento. Es una placita verde, silenciosa, agreste... parece más la plaza de un pueblito que de una gran ciudad. Además, cerca hay una viña.


Sigo mañana.



Sábado en París


Al mercado de Bellville no fui; en cambio, mis pasos, que siempre terminan siendo improvisados, me llevaron al mercado de antigüedades "Brocante". Allí, entre juguetes, muebles y porcelanas, encontré esto para las chicas...

viernes, 3 de septiembre de 2010

¡Ya estoy en París!




Llegué a las nueve de la mañana a París.
La llave del departamento estaba disponible desde la cinco de la tarde en un local del 10° arrondissement. Como era muy temprano, dejé la valija y me fui a dar una vuelta, que incluyó entre muchas otras cosas, un paseo por el barrio.
Allí recorrí una calle dedicada enteramente a las peluquerías. Escuelas de peluquerías, locales que venden productos para peluquerías, pelucas, cosas raras... Una calle llena, llena de africanos; bulliciosos, coloridos, con muchos niños; algo así como nuestro Once, pero sin colectivos y prácticamente sin autos. El paseo incluyó un café frente al Centro Pompidou, breve recorrida por el "Espacio Brancussi", y una Coca Cola en una esquina, en la que, durante un rato, hice lo que hacen los parisinos: sentarse a mirar pasar la gente. Vi gente de los colores más variados, vestida con las ropas más surtidas y los peinados más extravagantes... una colorida variedad de tipos humanos; muy divertido.
Después, ya con la llave en mano, me instalé en el departamento; está muy bien, justo enfrente del muro del cementerio de Montmartre (se ven los árboles y las cúpulas de algunos monumentos, ver foto); veo pasar la gente, escucho sus pasos y también fragmentos de conversaciones, de las que, por supuesto, no entiendo nada. Me encanta este lugar; tiene una escala que me gusta: todo está cerca (la gente que pasa, los lugares, los autos), pero al mismo tiempo mantienen una distancia que me resulta cómoda.
Hoy recorrí una parte del barrio donde estoy (Montmartre); necesitaba un adaptador para enchufar la computadora, así que salí a buscarlo y de paso, me di una vueltita por el Sacre Cour, por Pigalle y por otros lugares del barrio.
Conseguí el adaptador después de haber ejercitado mi inexistente francés, mi pobre inglés, mi chino gestual, y mi simpático surtido de lenguas africanas.
Al atardecer me fui a ver la puesta del sol en el Sena: maravilloso. Demasiadas palabras para esta entrada. Mañana sigo...(tengo el plan de levantarme temprano e ir al mercado de Belleville.